El vino en el restaurante: la primera cita
El vino es la bebida alcohólica favorita de los franceses. Por resumirlo en unas cifras, el 81 % bebe vino y casi la mitad lo consume al menos una vez por semana.
Además de consumir vino, Francia es uno de los productores más populares y apreciados del mundo. En casa, pero sobre todo en el restaurante, el vino ocupa un lugar central en la experiencia. En botella, en jarra y, especialmente, por copas, es el invitado principal en cualquier ocasión. Pero hoy nos centraremos en una en particular: la primera cita.
Tan esperada como temida, la primera cita es el momento en que uno se hace una idea de verdad de la persona que tiene delante. Hay que ser serio, pero sin resultar aguafiestas; causar buena impresión sin rozar la arrogancia y, además, ¡sin meterse demasiada presión! Y, seamos sinceros, una copita de vino puede dar un poco de valor y relajar el ambiente. Así que aprovechad para demostrarle a vuestra cita lo que sabéis al hacer el pedido.
Hoy, nuestra misión en Flakon es orientaros sobre cómo elegir y pedir vino en un restaurante durante una primera cita. Así que relajaos, leed y tomad nota. 🤓
¿Cómo elegir bien el vino en un restaurante?
Para empezar, nos centraremos en los criterios que hay que tener en cuenta para elegir bien el vino.
Nuestro primer consejo es empezar con una copa por persona. Así podéis elegir dos vinos distintos: ¡sin desacuerdos y con el doble de sabores! Pero, sobre todo, conviene empezar poco a poco, porque no siempre sabemos cómo puede reaccionar nuestro cuerpo y es mucho más agradable disfrutar del momento con la mente despejada. 😆
Entremos en materia: ¿cómo elegir el vino?
En una cita, hay ciertos platos que conviene evitar. Por ejemplo, es mejor no pasarse con las hierbas aromáticas ni con el ajo, por razones evidentes. Para ir sobre seguro, os aconsejamos platos clásicos que sean fáciles de comer con cubiertos o palillos. Una vez elegido el plato, toca escoger un vino que maride bien con él. El vino debe complementar la comida: ni eclipsar su sabor ni pasar demasiado desapercibido en boca.
Para la carne y los platos con salsa, como el boeuf bourguignon, os aconsejamos un tinto: una apuesta segura. Además, el vino tinto es LA bebida romántica por excelencia. Pero también podéis optar por un blanco seco, que marida muy bien con las carnes blancas. Si elegís pescado, mejor un blanco seco y afrutado: una delicia.
Vuestra elección también dependerá de la carta de vinos disponible. Primero, echadle un vistazo, pero, sobre todo, no dudéis en preguntar a la persona que tenéis delante qué le gusta y qué prefiere. Siempre es más agradable que hacerse el experto y rozar la arrogancia. Os aconsejamos que comentéis a vuestra cita y después al camarero qué sabores o bodegas os gustan, sin dejar de pedir consejo. ¡La humildad también demuestra confianza en uno mismo!
Por último, probad el vino a la vez para compartir el momento: la galantería es cosa de dos. Y no dudéis en expresar lo que pensáis y dejar que la otra persona también lo haga: elegir entre los dos es muy romántico.
Nuestras recomendaciones Flakon
Ahora que os hemos orientado sobre la forma, pasemos al fondo. Para acertar con la elección del vino, apostad por opciones seguras.
En cuanto a las añadas, os recomendamos cuatro: 2005, 2009, 2015 y 2019. Fueron años fructíferos en la gran mayoría de las regiones vinícolas francesas.
Además, con nuestras opciones seguras, podéis encontrar fácilmente un vino por copas que os guste en cualquier restaurante sin arruinaros.
En cuanto a los vinos tintos, los de Burdeos son especialmente recomendables. Con su gran variedad de elaboraciones, sabores y variedades de uva, la región bordelesa deleitará vuestro paladar (y el de vuestra cita). Por ejemplo, un Pomerol o un Saint-Émilion irán de maravilla con un plato principal. Elaborados con merlot, una uva conocida por su suavidad, madurez y elegancia, estos vinos son fáciles de beber tanto con comida como solos, por copas.
Con los blancos seguiremos la misma lógica: vinos ligeros y no demasiado dulces. Por ejemplo, evitaremos el Monbazillac, de sabor bastante intenso y muy dulce. Es un vino más apropiado para las fiestas o las épocas frías. En cambio, os aconsejamos apostar por un blanco vivo y afrutado, que despierte el paladar sin saturarlo.
Para ello, estas son nuestras recomendaciones:
- El Pouilly Fumé del Centro del Loira: este vino elaborado con uva sauvignon blanc ofrece un sabor fresco y mineral. Su particular aroma le ha valido, de hecho, el apodo de «piedra de fusil».
- El Picpoul de Pinet del Languedoc: este vino demuestra que en un clima mediterráneo se pueden elaborar blancos sabrosos y equilibrados.
Ahora ya tenéis todas las cartas para luciros sin meter la pata en vuestra próxima cita. El vino es un tema apasionante tanto para aprender como para compartir. No dudéis en compartirlo con vuestra cita para pasar un momento vino-tástico.
Ah, y se nos olvidaba lo más importante: ¡sed vosotros mismos!